sábado, 2 de octubre de 2010

Ser

Me había dado algunas pistas, fue algo después de que abandonara el bosque, algo después de que habitara en cárceles. Quizá no fue después de eso, quizá simplemente ocurrió durante una de las metamorfosis de mi alma. Lo cierto es que me comentó, mientras tomaba un té chai -había cerrado los ojos, pero veía, pues ultimamente había comenzado a ver con los ojos cerrados-, de cómo había alcanzado a formar su ser.

No di crédito al principio, pero ahora no puedo menos que aceptarlo, él se había creado a sí mismo a través del lenguaje.

4 comentarios:

Juan Valdez dijo...

Muy linda la filosofía pero... un "té chai"? Qué asco... prefiero el café Juan Valdez.

mota dijo...

yo también lo acepto, un ser de lenguaje

Elechili dijo...

Un ser consciente de que su discurso lo forma. Y entonces elige las palabras que lo hacen, que son su piel, sus ojos, su boca, su alma y su corazón, sus piernas y sus manos...¿pero será siendo él en los oidos de otro? cuando la percepción de los demás lo subjetiva

mota dijo...

las palabras que lo hacen, que son su piel, sus ojos, su boca, su alma y su corazón, sus piernas y sus manos... las palabras hacen a los cuerpos, los modelan, los tocan y los convierten en cuerpos de seres no idénticos a sí mismo, divididos por ellas que lo dividen todo, que lo fragmentan todo... de quién son las palabras? tienen dueño? están los cuerpos y las percepciones que subjetivan... percepcióncuerpopercepción... el circuito no cierra sobre sí mismo, él es en los oídos de otro y no es él siempre en el mismo lugar, la vuelta es siempre por otro lugar, se abren diferentes dimensiones a cada cuerpo... a cada percepción...