lunes, 25 de octubre de 2010

Las horas que recuerdo

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El día no terminó, círculos y más círculos, interminables, eternos, trazarán las agujas.

También recuerdo algunas fechas, pasadas, y muy pocas futuras.

Es hora.

viernes, 22 de octubre de 2010

Mariposas para unos cuantos estómagos

Mariposas para unos cuántos estómagos o el día que la vaca (que nunca estuvo ahí) murió de amor

Ilustración: Mumbobrain (Carmen Leander
)

jueves, 21 de octubre de 2010

Leche condensada

A veces me pregunto de qué esta hecha, cuál será su consistencia. No sé si tenga venas, pero seguro tiene sangre, aunque que quizá sea una especie de savia, viscosa, a veces dulce, otras amarga, deliciosamente amarga. Quizá no sea sangre sino leche cortada, y si se corta adentro es porque nadie sabe por donde hay que ordeñarla. Me inclino a pensar que es savia, y que con un corte, hemofílica, en riachos se escurre y poco menos que la mata. No tiene puntos y aparte, se conecta, por pasillos y pasajes, algunas calles y unas pocas avenidas anchas. La caminan sus habitantes, los que nacieron con ella y los que se subieron a su barco mientras andaba. Mi alma.



miércoles, 13 de octubre de 2010

domingo, 10 de octubre de 2010

Eleonora

Como en la Eleonora de Poe, la que le da nombre al cuento, ante la que él, Poe, se obliga, solo puedo decir, yo tampoco te traicionaré: seguiré escribiendo.

Ilustración realizada por Carmen Leander para la entrada #100 de La vaca nunca estuvo ahí

sábado, 9 de octubre de 2010

Esquina

Ahí está la esquina.

Me debato entre doblar o no doblar.

Ya caminé noventa y nueve pasos, a tan solo uno estoy de estar del otro lado.

La espalda contra la pared, aprieto los ojos, contengo la respiración, no quiero espiar.

Algunos, mensajeros quizá, me contaron que hay del otro lado, algunos que fueron y volvieron, porque están los que se quedaron. Yo, igual, no sé si creerles. Me parece cosa de Mandinga lo que dicen, y eso que Mandinga hace rato que desapareció...allá lejos después de perder ese duelo de guitarra, una noche en que las estrellas se la jugaron mano a mano contra los nubarrones. Y ahora me olvidé si es que Mandinga había ganado o perdido el duelo con la guitarra. También dicen que Mandinga está del otro lado, pero para mí todavía anda por acá.

De los que nunca volvieron sé muy poco, jirones de historias que me contaron los que se pegaron la vuelta.

Otras cosas que supe que hay del otro lado me fueron develadas ayer a través del vapor que arrojó un té de menta servido en un restaurante Mauritaní. Sé que hay un tomate seco que a veces se convierte en limón, un palo que yace en una disposición casual sobre tierra cuarteada, un pedazo de carne seca, dos desiertos, una tribu nómade y una noche larga.

Hay también un balde sin agua que le hace la segunda a un pañuelo limpio que carga con la huella de las lágrimas y los mocos escurridos de los que mañana doblarán la esquina.

Un paso, sólo un paso más.



miércoles, 6 de octubre de 2010

Repeticiones

Me veo del derecho, un espejo me repite, pero esa imagen resulta obvia. A mi lado hay un ouroboro; mientras se digiere, asimila todas las mujeres que fui.

Un poco mas lejos, pero no tanto, esta el ser que se forma a través del lenguaje. Él solo reproduce parcialidades de mi alma, las que su vocabulario le permite, las que puede traducir a través de las palabras que le fueron develadas.

Me cifro también en una cuenta simple, que alguien dejo ayer en un bar, debajo de una taza de café. Tiene algunos números tachados, otros borrosos y unos pocos permanecen legibles, son pares, un dos, un cuatro y el otro, creo que es un seis, no estoy segura.


lunes, 4 de octubre de 2010

Lado A

Volví a recomponerme, después de tanto tiempo con los órganos hacia afuera y la piel hacia adentro, después de un tiempo experimentando cada susurro mundano y cada pena colectiva en mis vísceras expuestas, todo parece haber vuelto a la normalidad.

Nuevamente, desconozco en qué momento ocurrió. El proceso... no lo sentí.

Hoy amanecí y era la serigrafía número 567/21.375 del ser humano que alguna vez habitó en bosques.

sábado, 2 de octubre de 2010

Ser

Me había dado algunas pistas, fue algo después de que abandonara el bosque, algo después de que habitara en cárceles. Quizá no fue después de eso, quizá simplemente ocurrió durante una de las metamorfosis de mi alma. Lo cierto es que me comentó, mientras tomaba un té chai -había cerrado los ojos, pero veía, pues ultimamente había comenzado a ver con los ojos cerrados-, de cómo había alcanzado a formar su ser.

No di crédito al principio, pero ahora no puedo menos que aceptarlo, él se había creado a sí mismo a través del lenguaje.