jueves, 19 de noviembre de 2009

Incendio

El bosque se prende fuego, justo cuando estoy levantando el equipaje, justo cuando he decidido partir.

Los troncos de los árboles caen detras mío, incendiados, incendiarios. Las hojas se dejan trepar por las llamas y rápidamente abrazan mis talones, queriendo comer mis piernas, derretirme la piel, intentando que perezca dentro de la atmósfera viciada de una vida que fue, pero que ya no es.

He decidido partir, el equipaje que cargo no va en valijas, solo en mi alma.

Delante mío otros bosques se abren, aún oscuros e inciertos, pero invitantemente tentadores.

Respiro, camino, no veo hacia atrás

lunes, 9 de noviembre de 2009

Piel

Perdí la piel, la cambié.

Estuve un tiempo arrastrándome, como cualquier serpiente, entre las ramas caídas, sobre el pasto mojado, sobre el barro frío, en el suelo del bosque húmedo, oscuro, pero tan mío.

Me escondí detrás de los árboles, derrapé en cuevas profundas, me encerré en agujeros que no lo eran tanto. No quise mostrarme, creo que por la verguenza que me daba el saberme desnuda, sin piel.

El bosque me muestra una salida, veo otros bosques más allá, desconocidos, tentadores... Respiro, pienso un momento y me miro a mi misma: mi nueva piel ya no me camufla en este ambiente... Creo que es hora de partir.

martes, 20 de octubre de 2009

Densidad

El pasto ha crecido en el bosque, yo sigo acostada, una densa capa de musgo, plantas verdes, otras no tanto, hiedras, flores salvajes, ramas y rocío, sobre todo rocío, me cubren.

Nunca hubiera creído en la espesura del rocío, su consistencia me ahoga. Muero y no me siento morir. Agonizo y disfruto la agonía.

Pensé que estaba encerrada en el bosque. Pensé que de acá no podría salir.

Me doy cuenta, recién ahora, que hay otros claustros dentro de mi propio cautiverio.

jueves, 8 de octubre de 2009

Pájaros que no vuelan

Recostada en el bosque, desde donde escribo estas líneas, he descubierto que poseo algunas certezas:

Mi vida ha sido una susceción de sueños y, viviendo unas líneas que Borges me prestara puedo decir que, en el sueño del hombre que soñaba, he despertado.

Y sigo despertando.

Despierto a un mundo polaroid, en el que hoy vivo y me niego a abandonar.

Despierto en universos que conozco y en otros que sé, jamás habitaré.

Despierto en vos.

Despierto en una muerte estética y me pregunto: por qué si soy un pájaro, no puedo volar.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Fluidos

Mis dedos se niegan a eyacular palabras.

Mi garganta se anuda con cientos de textos que no pueden ver la luz, pero produce, en cambio, un reflujo con sabor amargo que se convierte en una masa densa que se pudre adentro mío y, ni aunque entierre los dedos en la profundidad de mi boca, va a dejarse vomitar sobre las hojas.

Mis ojos ya no lloran letras.

Solo párrafos cortos y truncos, como abortos, eligen, deformes, poblar espacios efímeros como este.

viernes, 25 de septiembre de 2009

A mí

Vienen a mi las imágenes de una vida que no sé si existió. Llegan por millones.

No sé si sueño o sólo es una vigilia ilusoria la que me envuelve en el bosque.

Hace días que estoy tendida en el pasto espeso. El rocío me envuelve, pero extrañamente no me humedece ni me enfría.

Mi piel se mantiene templada, cálida ¿será el efecto del líquido aminiótico?

No entra la luz. Los árboles densamente fronodosos, no la dejan pasar. Sin embargo todo es tan claro y brillante acá adentro.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Internada

Perdida en el bosque aún no puedo salir, el recuerdo de otra vida me atrapó. Respiro sus días y sus noches, te respiro a vos.

Busco entre mis fantasmas alguno que se te parezca. Aún no tengo suerte, no te encuentro.

No me apuro, es que el líquido aminiótico acá dentro es tan placentero que no sé si algún día pueda obligarme a escapar.

Afuera del bosque la vida pasa. Lo sé. Nadie me lo ha dicho, pero yo lo sé.