viernes, 3 de diciembre de 2010

Quiero

Quiero hoy, pero lo quiero sin mi ombligo.

Me molesta, deseo borrarlo de mi cuerpo.

Odio las cosas que no pueden ser extirpables.

Quise ayer, porque mi mamá me ama.

Hay sol, pero está nublado.

Composición. Tema: la vaca.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Peregrinas

Las vacas recorren mis intestinos, lo caminan, peregrinas, lentas, cansadas. Rumian. Gimen mientras avanzan. Sus estómagos están vacíos, pero aún tienen aliento a hierba húmeda que sin quererlo (ni ellas ni yo) me refresca por dentro.

No partieron de Santiago de Compostela, nunca llegaron a Roma ni llorarán en el muro de los lamentos. No se bañaron en las aguas del golfo, ni bucearon las muertes del toro en una plaza colombiana. Me caminan los intestinos en cambio: la buscan a ella, que nunca estuvo allí.

3,33 periódico

Te expulso y muero, busco vacío en mí, pero tu naturaleza metastásica echa raíces y ramas y ahí estás de nuevo. Intento, intento, intento. Te reproducís. Se fotocopian tus cánceres adentro mio. Fracaso.

Te escribo para matarte, te escribo para morirme. Es en vano, fracaso, seguís creciendo.

Es agotador este asesinato que no termina de perpetrarse. Fracaso. Cada letra una puñalada, cada puñalada una muerte inconclusa que germina en parásitos, larvas, copulan, me habitan, son millones, me pueblan, son pueblo en mis órganos, son colonias en mi garganta, son mugre en mis víceras. Una agonía ligera que se ríe como hiena. Risa que retumba en mi cráneo y se transforma en alfileres que me pinchan el cerebro.

Escribo para matarte y morir y no muero y vivís. Te regenerás. Fracaso. Intento, pero fracaso.

Mi garganta llora aire. Mis ojos no tienen lágrimas.

(y sigue hacia el infinito)


miércoles, 1 de diciembre de 2010

martes, 30 de noviembre de 2010

Escucho

Una puerta se abre, despacio, puede ser que sea de madera.

Quizá sea solo el sonido del viento, pero la escucho, yo. Quizá la puerta exista en el departamento de al lado, quizá exista en el jardín y allí cruja, allí rechinen sus bisagras.

¿y si la puerta está en mi comedor?

Cercana, la puerta.

En mis oídos, la puerta.

Son las tres de la mañana, tengo sueño, tengo miedo.

Tres es múltiplo de nueve, pero no de nueve y un poquito.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cifrado el 9

Son las 9 de la noche, pasadas, el número aparece nítido y revelador. Pateó mi hígado con fuerza dejándome al borde del vómito, a un segundo de la asfixia, esta mañana, esta tarde.

Esta noche, sin embargo, se desvistió en mi mente, fue prepotente y crudo; me susurró que en él se cifran los ciclos.

Me ahogo. Por tercera vez el número me hostiga. Marca, demarca, me marca.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Huesos

Hueso, antes hueso, hueso vivo, ya no más, murió, enamorada del muro se valió de algunos gusanos, de dos orificios en las plantas de los pies para entrar y donde antes había médula ahora hay savia recubierta de vegetal, la que chupó la gelatina del hueso, trepó, reptó, se deslizó, comió la vida, la parasitó en realidad y cuando llegó a las clavículas, los huesos, que ya estaban muertos se desgranaron, pero el cuerpo no se desplomó, invertebrado y viscoso se sostuvo informe y enamorada del muro se hizo carne en la garganta, se hizo nudo, bollo, manos, pies, lenguas, cientos de ellas, caracoles, pelos, algunos cienpiés, arena, hojarasca, clavos de olor, pimienta en grano y ajíes de los que pican, rosca de reyes y un saxofón. No pudo vomitar. Murió asfixiado, el cuerpo. Murió invertebrado, el cuerpo.