Vienen a mi las imágenes de una vida que no sé si existió. Llegan por millones.
No sé si sueño o sólo es una vigilia ilusoria la que me envuelve en el bosque.
Hace días que estoy tendida en el pasto espeso. El rocío me envuelve, pero extrañamente no me humedece ni me enfría.
Mi piel se mantiene templada, cálida ¿será el efecto del líquido aminiótico?
No entra la luz. Los árboles densamente fronodosos, no la dejan pasar. Sin embargo todo es tan claro y brillante acá adentro.
viernes, 25 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
Internada
Perdida en el bosque aún no puedo salir, el recuerdo de otra vida me atrapó. Respiro sus días y sus noches, te respiro a vos.
Busco entre mis fantasmas alguno que se te parezca. Aún no tengo suerte, no te encuentro.
No me apuro, es que el líquido aminiótico acá dentro es tan placentero que no sé si algún día pueda obligarme a escapar.
Afuera del bosque la vida pasa. Lo sé. Nadie me lo ha dicho, pero yo lo sé.
Busco entre mis fantasmas alguno que se te parezca. Aún no tengo suerte, no te encuentro.
No me apuro, es que el líquido aminiótico acá dentro es tan placentero que no sé si algún día pueda obligarme a escapar.
Afuera del bosque la vida pasa. Lo sé. Nadie me lo ha dicho, pero yo lo sé.
lunes, 21 de septiembre de 2009
En el bosque
Porque lo tuve y ya no lo tengo.
Porque lo recuerdo y lo añoro me lleno de nostalgia y en eso estoy cuando me alieno.
Las cosas dejan de ser lo que tienen que ser: otra vez me pierdo en el bosque.
El bosque está lleno de criaturas y de recuerdos. Está lleno de vos, está lleno de él y de nosotros.
Por su encapsulada atmósfera se filtra todo lo que alguna vez fue y ya no es.
Y como en un útero, ahí viviría por siempre.
Aunque eso ya no sea vivir, sino dejarse morir.
Porque lo recuerdo y lo añoro me lleno de nostalgia y en eso estoy cuando me alieno.
Las cosas dejan de ser lo que tienen que ser: otra vez me pierdo en el bosque.
El bosque está lleno de criaturas y de recuerdos. Está lleno de vos, está lleno de él y de nosotros.
Por su encapsulada atmósfera se filtra todo lo que alguna vez fue y ya no es.
Y como en un útero, ahí viviría por siempre.
Aunque eso ya no sea vivir, sino dejarse morir.
jueves, 27 de agosto de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
Conjuros universales - Parte II
Leí en una tarjeta: tantos mundos, tantos siglos, tanta gente y coincidir.
Me acordé de mis amigos.
Me acordé de mis amigos.
sábado, 15 de agosto de 2009
La conexión de Alicia al país de las maravillas
viernes, 14 de agosto de 2009
Conjuros universales - Parte I
Existen esos días, no son muchos, en los que nos levantamos y tenemos suerte, mucha suerte, tanta, que lo inesperado pasa. Son días increíbles que pueden cambiar el curso de nuestras vidas, o simplemente marcarlas, como si una marca de esas fuera un hecho simple, vaya contradicción.
Tuve unos cuantos de estos días, no sé si llamarme afortunada, pero sí podría mencionarlos a todos, incluyendo las inexplicables sensaciones que sentí luego de haber vivido estos momentos.
No recuerdo, sin embargo, haber presenciado o haber sido parte de este tipo de momentos en la vida de otros. Hoy, sin embargo, fue mi primera experiencia.
Me di cuenta de esto cuando vi su cara. Ella estaba sentada frente a mi, yo dije algo, expresé, en realidad, una decisión tomada y su mirada se iluminó.
Hacía rato que no tenía un empleo y los que había tenido últimamente habían sido todos temporales. Hoy había venido a la primera entrevista y hoy también se iba con el trabajo. Entiendo su sorpresa, pero la entiendo ahora, después de recordar su rostro y la sonrisa que de repente se dibujó en su cara. Ella la contuvo de inmediato, pero no fue lo suficientemente rápida como para que yo no la notara, para que no me impactara profundamente.
Su gesto repentino me relató, como una crónica, la angustia de la búsqueda, los problemas que se fueron sumando unos a otros, el ir de un lado al otro sin conseguir un trabajo que le asegurara algo de tranquilidad, las deudas que ya se iban acumulando y no se podían sostener, la desesperación ante la falta de salidas y los conflictos familiares, provocados por sus nervios y la angustia. También en el gesto, aunque fugaz, se reflejó el alivio, fue como un suspiro, pero expresado en la sonrisa, fue como un suspiro pero transmitido por el brillo de la mirada y por un nuevo color en las mejillas.
Ella empieza el lunes. Ella volvió a su casa feliz. Yo agradezco haber visto su gesto y haber sido partícipe de su momento.
Tuve unos cuantos de estos días, no sé si llamarme afortunada, pero sí podría mencionarlos a todos, incluyendo las inexplicables sensaciones que sentí luego de haber vivido estos momentos.
No recuerdo, sin embargo, haber presenciado o haber sido parte de este tipo de momentos en la vida de otros. Hoy, sin embargo, fue mi primera experiencia.
Me di cuenta de esto cuando vi su cara. Ella estaba sentada frente a mi, yo dije algo, expresé, en realidad, una decisión tomada y su mirada se iluminó.
Hacía rato que no tenía un empleo y los que había tenido últimamente habían sido todos temporales. Hoy había venido a la primera entrevista y hoy también se iba con el trabajo. Entiendo su sorpresa, pero la entiendo ahora, después de recordar su rostro y la sonrisa que de repente se dibujó en su cara. Ella la contuvo de inmediato, pero no fue lo suficientemente rápida como para que yo no la notara, para que no me impactara profundamente.
Su gesto repentino me relató, como una crónica, la angustia de la búsqueda, los problemas que se fueron sumando unos a otros, el ir de un lado al otro sin conseguir un trabajo que le asegurara algo de tranquilidad, las deudas que ya se iban acumulando y no se podían sostener, la desesperación ante la falta de salidas y los conflictos familiares, provocados por sus nervios y la angustia. También en el gesto, aunque fugaz, se reflejó el alivio, fue como un suspiro, pero expresado en la sonrisa, fue como un suspiro pero transmitido por el brillo de la mirada y por un nuevo color en las mejillas.
Ella empieza el lunes. Ella volvió a su casa feliz. Yo agradezco haber visto su gesto y haber sido partícipe de su momento.
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